Paella

En el bar había 15 mesas, y tres de ellas estaban ocupadas. La más próxima a la puerta la mujer del frutero, la de la ventana de la izquierda por una pareja, y ya al fondo aquel hombre viudo que intentó rehacer su vida con una mujer 8 años menor que él –no me parece mucha diferencia- pero que no fue aceptada por su familia (la de él). En la barra un hombre de campo, de unos 65 años. Quizás tendría menos, pero ya se sabe que el campo enveceje ( y enoblece ) más. Todos tomaban café. No había visto en ningún cartel que fuera la “hora feliz del café” , pero yo me tome otro.
Pensé que los tres que estaban solos, podrían juntarse en una mesa y estar acompañados. Además los tres tenían cara de necesitar compañía. O quizás fue lo que yo percibí , que lo mismo podrían haber pensado de mi. Pero en aquel momento yo estaba bien, no eche de menos a nadie, fui simplemente a tomar un café porque me quedaban 15 minutos para entrar al trabajo. Cuando la soledad es buscada es bien recibida, todos necesitamos nuestros momentos a solas, que es muy distinto de la soledad a secas. De hecho yo hay cosas que las prefiero hacer a solas, mejor que acompañada. Como ir a hacer la compra semanal, ir a la peluquería, ir a lavar el coche, y a veces mucho mejor ir a las rebajas sola que acompañada, (así no tienes que esperar a nadie a la salida de los probadores XD)
También me gusta tener mis ratos a solas para leer en mi habitación, para hacer cosas con el ordenador, jugar a la ds, o para rebuscar cosas en un baúl de recuerdos.
Pero indudablemente hay cosas que sin querer solo las hacen para las parejas, y que si no tuviera y me diese un día de soledad –de la no deseada – por analizar, seguramente me entraría la depresión.
Las cenas de san Valentín son lo peor para los solitarios que aunque hubiesen tenido pareja no celebrasen ese patético día, el no tener seguro que se lo hace recordar más esos 14 de febrero. Los packs de vacaciones son para dos, los miércoles es el día de la pareja en el cine, te dicen que te “dues” con tu pareja con el móvil y las paellas son como mínimo para dos personas.
Pensé que los tres que estaban solos, podrían juntarse en una mesa y estar acompañados. Además los tres tenían cara de necesitar compañía. O quizás fue lo que yo percibí , que lo mismo podrían haber pensado de mi. Pero en aquel momento yo estaba bien, no eche de menos a nadie, fui simplemente a tomar un café porque me quedaban 15 minutos para entrar al trabajo. Cuando la soledad es buscada es bien recibida, todos necesitamos nuestros momentos a solas, que es muy distinto de la soledad a secas. De hecho yo hay cosas que las prefiero hacer a solas, mejor que acompañada. Como ir a hacer la compra semanal, ir a la peluquería, ir a lavar el coche, y a veces mucho mejor ir a las rebajas sola que acompañada, (así no tienes que esperar a nadie a la salida de los probadores XD)
También me gusta tener mis ratos a solas para leer en mi habitación, para hacer cosas con el ordenador, jugar a la ds, o para rebuscar cosas en un baúl de recuerdos.
Pero indudablemente hay cosas que sin querer solo las hacen para las parejas, y que si no tuviera y me diese un día de soledad –de la no deseada – por analizar, seguramente me entraría la depresión.
Las cenas de san Valentín son lo peor para los solitarios que aunque hubiesen tenido pareja no celebrasen ese patético día, el no tener seguro que se lo hace recordar más esos 14 de febrero. Los packs de vacaciones son para dos, los miércoles es el día de la pareja en el cine, te dicen que te “dues” con tu pareja con el móvil y las paellas son como mínimo para dos personas.
Menos mal que no me gusta la paella...
(Ilustración: (C)Stink_Bug)







