Cosquillas en la tripa

Mi foto
Nombre: circulopolar
Lugar: Spain

lunes, mayo 28, 2007

El tiempo se me escapa



Últimamente tengo hambre de comerme los calendarios al revés. Quizás no saber hace más feliz a uno, aunque viva una mentira, pero una mentira feliz sin preocupaciones. Solamente preocupada porque la huella de la arruga que esta al lado de la boca cada vez se marque más por su continuidad en la sonrisa y risa. Complemento de orgasmos de sensaciones, de tiempos vividos, de proyectos y sorpresas.
Ahora llego a casa y por la ventana veo un edificio que llevan meses construyendo. Los albañiles van hasta los días de lluvia. Todo progresa, solo algunas cosas están estancadas, como yo de añoranza.

Adiós invierno


El señor invierno se va. Recoge su manta de hielo y la escarcha la absorbe con una pajita de batido de algún Starbuck londinense.
Adiós me voy, es hora de hacer el cambio de vestuario del armario. El domingo recogí mi ropa de invierno y la renové por el surtido de colores de verano.
El invierno trae ropas más grises y negras, y de tacto áspero como la lana. Ahora yacían a los pies de mi cama unas bolsas alargadas de plástico para meter abrigos y demás enseres protegidos contra la polilla. Mi abuela metía naftalina que olía horrorosamente mal, yo simplemente cierro estas bolsas con su cremallera y meto una pastilla de jabón para cuando al abrirlo de nuevo el año que viene me vengan olores suaves de la primavera que los enterró.
De hecho me parecieron cadáveres de no personas pero si de sus trapos monos que abrigan. Quizás también con un poco de suerte se adhirieron las cosas malas que nos ocurrieron y decidan invernar. Con otro golpe de suerte lo podré incluso enterrar en algún jardín vecino donde nadie los va a echar en falta y asesinar lo oscuro de esta estación.

sábado, mayo 26, 2007

Situaciones incómodas


Es como un gotero boca a bajo, o un reloj de arena, todo pasa lentamente y puedes saborear mejor aún el dolor de lo que aquella sensación agridulce produce. Es algo extraño, que te coje el intestino grueso y te lo revuelve y da una lazada al terminar el estómago. La boca se te seca, los ojos se abren aún más si cabe y los dedos se aferran al volante como una sanguijuela. Un sudor frío, o un relámpago recorren tu espina dorsal e incluso veces puedes sentir un ligero tembleque en la pierna izquierda. Quizás un tic pueda adueñarse de tu ojo y parpadear sin tener que guiñar a ninguna niña mona. Te quedas en blanco, y no tienes hambre. Todo pasa lentamente como cuando vas en coche y ves pasar los paisajes en caravana, y le pones música de fondo. Esto por querer adornarlo algo, porque en realidad la incomodidad de algo que no te apetece es tan solo lo anteriormente descrito. Y se que debo enfrentarme a situaciones nuevas, y dejar mi timidez en un saco sin fondo, que se caiga por la escalera y se haga un esguince de pie. Andar con muletas después del tiempo que te haya dicho el médico no es bueno, acostumbrarse a ellas es como esas parejas que ya no sienten amor pero están juntas porque se han habituado el uno al otro. Yo ando con muletas y me apoyo en ellas a cada rato, no se andar sin ellas, o seguro que se pero me da miedo. Tanto tiempo a mi lado que ahora hasta las tengo cariño, pero no me pertenecen, igual que la pata de palo al pirata, o el garfio y sobre todo el parche en el ojo que no deja ver el pozo de las ranas donde gritaban a aquella sorda que no subiera porque no lo iba a conseguir, y ésta pensaba que la estaban animando y subió y llego al final de la meta, que es lo que todos tenemos frente nuestro a lo lejos como espejismo.


Suena una canción, Noir desir : le vent l´emportera

martes, mayo 22, 2007

Cojos mentirosos


Hoy me ha mentido un niño. Sus palabras no eran congruentes ni mucho menos nada creíbles. Pese a eso, él que sabia que seguramente le había pillado seguía sonriéndome feliz como si nada.
A un niño se lo perdono, a un adulto no. Y últimamente pongo zancadillas a cojos mentirosos.

jueves, mayo 17, 2007

Vitaminas


Últimamente estoy que me arrastro por los suelos, y no es porque vaya borracha, sino porque estoy cansada y eso que aún no ha empezado el calor.
Es como si me dejaran tirada en una piscina y me hundiera hasta el fondo, y no hiciera nada por querer respirar.
Ý no es que este cansada por las bajas tensiones que provoca el verano, sino por las decepciones que te tienes que llevar al cabo del día.
Yo lo que quiero es dejar el tapón abierto del lavabo y que se escurra todo por ahí...

(A ver si vuelvo en si de mi apatía y pocas ganas de hacer nada creativo de lo que llevo dentro)

jueves, mayo 10, 2007


Soy de las que llega a casa y la primera cosa que hago es encender el televisor para sentirme acompañada. Debéis de saber que todos los medio días como sola, sea par o impar. No puedo con el silencio de la casa. Cuando me mudé fue peor aún. Acostumbrada a los ruidos de la calle, hasta eché de menos los molestos claxones de los coches y bramidos de las motos de quinceañeros que se enfilaban en el semáforo a hacer carreras.
Ahora ya me he acostumbrado a dormir en silencio, sin embargo no se que haría si cuando me girará, mi brazo no chocará con tu cuerpo acostado a mi lado sigiloso.
Mi cama es de 1.50. Por lo que es demasiado grande para mí, pero perfecta para dos. Ver las estrellas y la luna por la ventana tampoco tiene sentido si no es contigo, aunque realmente nunca las hayamos contemplado. A veces no se si es costumbre, o realmente eso que llaman lo innombrable. Porque el amor es egoísta y a veces lo que quiere es la compañía y costumbre. Es como esos ruidos a los que me había habituado y que al faltar echaba de menos. Cuando realmente me molestaban como mosca cojonera. A veces te quiero a mi lado y otros sin embargo escapo por la casa como gato.

Definiciones


Desconfianza: Escama, susceptibilidad, reconomio, desengaño, celos, entredicho, recelo, aprensión, prevención, sospecha, conjetura, astucia, duda, vacilación

Miedo: Aprensión, cuidado, desconfianza, duda, turbación, desasosiego, ansiedad, perturbación, pavor, pánico, susto, alarma, sobresalto, intimidación, amenza, temblor, estremecimiento, asombro, cobardia, desaliento , temor, angustia...

Últimamente siento mucho estas dos cosas. Creo que no es bueno para la salud. Necesito que me ocurra algún accidente para preocuparme solo por las cosas que realmente lo requieren y en su momento justo.Una buena juerga también vendría bien...


miércoles, mayo 09, 2007

Cuidades


Cuando vivía en la gran cuidad ir en metro me entusiasmaba. Mi madre jugaba conmigo en que yo tenia que saber que línea cojer para ir a ver a mi tia y abuela. Asi yo me sentía mayor porque ya me había quedado con el camino. Años atrás también dejo de llevarme hasta la puerta del colegio y me dejaba en la esquina mientras cada dos por tres me giraba y la decia adiós con la mano. Eran cosas que te hacían sentir importante y poco a poco independiente. Pero de repente un día me hice mayor sin querer. Apartir de ahi todo cambio. Con 13 años no quieres ser mayor, quieres jugar en la calle.
Más de 10 años mas tarde voy en metro y a diferencia de antes cuando me quedaba mirando con la boca abierta todas las calles por las que pasabamos y descubria cosas nuevas, ahora me parece que todo es lo mismo. Los mismo edificios grandes que se asoman majestuosos entre las nubes tocando el sol, los árboles que alargan sus perezosas ramas reclamando el cambio del tiempo, y la masa de personas esperando el transporte público.
Antes cuando vivia en la gran cuidad llamaba mi atención la diversidad de razas que subia al autobus o cualquier otro medio de transporte al que me montaba. Ahora a mi pequeña cuidad han llegado también los inmigrantes, y se esta convirtiendo en otra cuidad más. Llegando a la conclusión de que aquí o allá al final acabamos siendo tan solo un número entre tanta gente, una oveja más del rebaño de multitudes. En este mundo que si de repente te da un infarto en plena calle y caes al suelo, pisarán por encima tuyo y la tierra seguirá girando

viernes, mayo 04, 2007

Autobuses


En equilibrio, con venda en los ojos, sin red, con miedo a las alturas y volar.
Me siento como la rosa con bozal que tenia el Principito en su planeta.
Las fauces del lobo se disfrazan de Caperucita, y me come sin hacer digestión.
El otro día volví a colgarme el mp3 que tenía olvidado al ir en el autobús y recordé de nuevo que bien eso de parecer estar dentro de una película mientras las imágenes pasaban por mi ventana y la música sonaba en mis oídos. Así de esta forma puedo imaginar un mundo a mi medida y a mi antojo, donde yo soy la princesa. En cuanto me quite los cascos todo volvió a la realidad...