Contaminación acústica
En mi calle hay una contaminación acústica increible. Si no tengo la puerta cerrada los ruidos de coches y motos se me meten por un oido y no salen por el otro. Lo mismo me ocurre con las palabras que fluyen a mi alrededor. Que me contaminan enormemente y hacen que fruña el entrecejo. De igual forma me entran por un oído pero en vez de salirme por el otro y no hacerme daño se quedan ahí bien adentro. Algún día explotaré en palabras las que se quedaron y no dieron salida por la boca. Mientras tanto conformista en mi asiento de la pasividad. Lo que fui y lo que no soy ahora. Lo que añoro y de momento no tengo fuerzas para recuperar. Necesito un viaje a Lisboa para encontrarme conmigo misma.


